Empleade ayudando a una madre y su hijo a elegir una guitarra eléctrica en una tienda especializada
|

Cómo elegir tu primera guitarra: 8 claves esenciales que me habría gustado conocer

¿Cómo elegir tu primera guitarra? Tras más de 20 años tocando la guitarra ya he perdido la cuenta de las veces que un amigo, un familiar o alguien en un grupo de música me ha preguntado lo mismo: «¿qué guitarra me compro?». Casi siempre detrás de esa pregunta hay algo más bonito que una simple duda de compra: es el primer paso de algo que, si se hace bien, puede acompañarte toda la vida.

¿Cómo elegir tu primera guitarra? Dependiente ayudando a una madre y su hijo a elegir una guitarra eléctrica en una tienda especializada

Así que antes de hablar de marcas, modelos o precios, quiero contarte lo que de verdad importa a la hora de elegir tu primera guitarra — o la de otra persona, si es un regalo. No hace falta que sepas de música para tomar una buena decisión. Solo hace falta saber en qué fijarte.

Antes de nada: ¿para quién es esta guitarra?

Parece obvio, pero a la hora de comprar la primera guitarra es el paso que más gente se salta, y el que más arrepentimientos genera después.

  • ¿Es para ti? Piensa en qué música te gusta escuchar, no en qué música «deberías» tocar. Si lo que te emociona es el rock, no te compres una clásica de nylon porque alguien te dijo que «es más fácil para empezar» — no lo es necesariamente, y tocar algo que no te motiva es la forma más rápida de dejarlo.
  • ¿Es para otra persona? Si puedes, llévatela contigo a probar guitarras, aunque sea «para que no se dé cuenta del regalo» con alguna excusa. Si no es posible (sorpresa de cumpleaños, por ejemplo), pregúntale con disimulo qué tipo de música le gusta, y si es diestra o zurda — este último detalle se pasa por alto constantemente y es un error caro de arreglar después.
  • ¿Es para un niño o alguien de complexión pequeña? Existen guitarras de tamaño reducido (3/4 o 1/2, tanto eléctricas como acústicas) pensadas para eso. Una guitarra de tamaño estándar en manos de alguien muy joven o pequeño no es «un reto para motivarle», es un obstáculo físico real que puede hacer que abandone antes de empezar.

Eléctrica, acústica o clásica: la pregunta que todos hacen (mal)

Comparación ilustrada entre una guitarra eléctrica y una guitarra acústica, estilo enfrentamiento

No hay una respuesta universal, y desconfía de quien te la dé con demasiada seguridad. En realidad no son dos opciones, sino tres, y cada una tiene su propia personalidad:

  1. Guitarra clásica (cuerdas de nylon). Es la que mucha gente imagina cuando piensa en «aprender desde cero» porque las cuerdas son blandas y duelen menos al principio. La típica «guitarra española». Suele ser bastante más asequible, pudiendo encontrar modelos baratos por debajo incluso de los 100 €. Pero ojo: el mástil suele ser más ancho, lo que puede complicar los acordes al inicio, y su sonido encaja mejor con flamenco, música clásica o bossa nova que con la mayoría de estilos modernos. Si intentas tocar una canción de AC/DC, los Rolling Stones o Metallica en una de estas guitarras el resultado no va a ser satisfactorio…
  2. Guitarra acústica (cuerdas de acero). El sonido «de cantautor» que todos reconocemos. Son, normalmente, las cuerdas más «duras», por lo que es más difícil hacer que suene bien. Por este motivo yo no las suelo recomendar para alguien que se compra su primera guitarra y no ha tocado nunca antes. Sí es cierto que el mástil suele ser más estrecho y manejable que en la guitarra clásica, pero no compensa lo anterior. Encaja con pop, folk, rock acústico o música tradicional.
  3. Guitarra eléctrica. Cuerdas más finas y blandas de pisar, volumen controlable (ideal para practicar sin molestar), y la puerta de entrada natural si tu referencia es el rock, el blues, el metal o el funk. Además, por regla general, son las que visualmente mejor encajan con la idea de una estrella del rock, por lo que suelen ser las más atractivas.

La decisión depende de tres cosas:

  • Qué música te gusta. El estilo que te emociona escuchar suele ser la pista más fiable de qué guitarra vas a disfrutar tocando.
  • Cuánto ruido puedes/quieres hacer. Una eléctrica, tocada sin amplificador, suena bajito — ideal si vives en un piso. Una acústica o clásica siempre suena a su volumen natural, no puedes «bajarle el volumen».
  • El esfuerzo físico en los dedos. Es real al principio, con cualquier tipo de guitarra, pero varía. Y pasa con la constancia, así que no debería ser el único criterio de decisión — solo un factor más.

Y un último apunte, aún a riesgo de ponerme cansino. Pero es que hay algo que quien no ha cogido nunca una guitarra no sabe. No todas las cuerdas de guitarra tienen el mismo grosor. Es lo que se llama calibre. Cada una de las seis cuerdas tiene un grosor/calibre distinto. Pero es que, además, hay juegos de cuerdas con más o menos calibre. A más gruesa, más difícil es de pisar y de hacer ciertas expresiones, como los bendings.

En una guitarra eléctrica, lo normal para alguien que empieza es que las cuerdas sean de un juego de calibre 0,09 (La cuerda más fina es la que da nombre al calibre del juego entero). Por eso hay que tener cuidado, porque muchas guitarras vienen de fábrica con cuerdas de calibre 0,10, que son un poco más duras. Se pueden cambiar, eso es cierto. Y normalmente no es necesario realizar ningún ajuste después de hacerlo. Pero te lo ahorras si ya viene con el juego 0,09 puesto.

El presupuesto: piensa en el conjunto, no solo en la guitarra

Este es el error número uno que veo repetirse una y otra vez a la hora de adquirir tu primera guitarra: gastar todo el presupuesto en la guitarra y quedarse sin nada para lo demás.

Una guitarra, por sí sola, no es un instrumento «completo» el primer día. Vas a necesitar, como mínimo:

  • Funda o gigbag, para transportarla y protegerla del polvo.
  • Afinador (puede ser una app gratuita del móvil, no hace falta gastar en uno físico al principio).
  • Púas (unas cuantas, se pierden con facilidad).
  • Correa, si planeas tocar de pie en algún momento.
  • Si es eléctrica: cable y algún tipo de amplificador, aunque sea uno pequeño de práctica.

Mi recomendación honesta: reserva entre un 15-20% del presupuesto total para todo esto, y ajusta la guitarra en sí al resto. Es mejor una guitarra correcta con todos los accesorios necesarios, que una guitarra algo mejor pero incompleta, que acaba sin usarse por falta de algo tan básico como una funda o un afinador.

Accesorios básicos para guitarra: correa, afinador, púas, cuerdas de repuesto, cable y funda, sobre una mesa de madera

Otra opción es comprar un «kit de principiante», donde ya venga todo incluido. Sin duda, para alguien que no sabe es lo más cómodo. Pero al final sacrificas calidad por comodidad y precio. Los amplificadores que vienen en estos kits son muy limitados y de muy baja calidad, así como el resto de accesorios. Hay que tener mucho cuidado y mirar bien porque, al final, un equipo de mala calidad puede influir mucho en tu aprendizaje. Y nunca para bien.

Una lección que aprendí por las malas

Te lo cuento porque creo que sirve más que cualquier consejo teórico: mi primera guitarra la compré en uno de esos kits, hace ya muchos años. La guitarra era una Washburn WR120, de la serie Rockstar de la marca. No era el pack más barato, por lo que pensé que se notaría en la calidad. Me equivocaba. Difícil de afinar, imposible de quintar, y con las cuerdas tan altas sobre el mástil que tocar cualquier acorde era un esfuerzo innecesario.

El ampli, por su parte, era pequeño y sin prestaciones. Solo sonaba «en limpio». No tenía distorsión, por lo que no podía tocar prácticamente ninguna canción de las que quería y que sonara aceptable. Durante un tiempo pensé que el problema era yo — que «no tenía oído» o que «no se me daba bien». No era yo: era la guitarra.

Cuando por fin los cambié por algo de calidad correcta (tanto guitarra como amplificador), todo cambió de golpe: lo que antes sonaba mal ahora sonaba razonablemente bien, y lo que antes costaba un esfuerzo enorme se volvió manejable. No hace falta gastar mucho para evitar este error, solo evitar el extremo más barato posible — hay un punto de calidad mínima por debajo del cual el problema deja de ser tuyo y pasa a ser del instrumento, y ese punto es más fácil de identificar de lo que parece si sabes qué mirar (lo vemos en el siguiente apartado).

Guitarras eléctricas expuestas en una tienda especializada, junto a amplificadores

Qué comprobar antes de decidirte a comprar tu primera guitarra (si puedes probarla en persona)

Si tienes la posibilidad de ir a una tienda física, aprovéchala — hay cosas que ninguna ficha técnica te va a contar:

  • El peso. Cógela y sujétala como si fueras a tocar, aunque no sepas ni una nota. Si notas que pesa «demasiado» en los primeros segundos, imagina eso mismo después de 40 minutos de práctica.
  • La comodidad del mástil. Pasa la mano por el mástil de arriba abajo. No tiene que «gustarte técnicamente» (para eso aún no tienes referencia), pero sí debe sentirse natural, no incómoda o excesivamente ancha para tu mano.
  • La altura de las cuerdas (la «acción») y el calibre de las mismas. Presiona una cuerda en varios trastes. Si notas que necesitas hacer mucha fuerza para que suene limpia, esa guitarra puede estar mal ajustada de fábrica — es justo lo que me pasó a mí con mi primera guitarra. Es algo que se puede arreglar en un taller de luthería, pero mejor evitarlo desde el principio si puedes elegir otra unidad.
  • Que no traquetee ni suene «raro» en ninguna cuerda al vacío. Puede ser un síntoma de un trasteo mal hecho.
  • Que se mantenga afinada un rato. Afínala (o pide que te la afinen) y toca un par de acordes. Si se desafina notablemente en pocos minutos sin razón aparente, algo no va bien — clavijeros de mala calidad o un mecanismo de afinación deficiente son más comunes de lo que debería en guitarras muy económicas.

Si vas a comprar tu primera guitarra online (algo cada vez más habitual y con buenas garantías de devolución), fíjate especialmente en las valoraciones que mencionen específicamente la calidad de construcción y el ajuste de fábrica, no solo el sonido — el sonido es bastante subjetivo, pero un mal ajuste es un problema objetivo. Y recuerda, en el mundo de las guitarras, como en cualquier otro, no siempre más caro significa mejor, pero la mayoría de las veces, sí.

¿Nueva o de segunda mano?

No lo descartes solo porque suena «menos ilusionante» que comprarla nueva. Una guitarra de segunda mano en buen estado, de una gama algo superior a la que te permitiría tu presupuesto en nueva, puede ser una opción excelente — los instrumentos bien cuidados apenas se deterioran con los años. Eso sí, si te decides por esta vía:

  • Pide probarla en persona siempre que sea posible, por los mismos motivos del apartado anterior.
  • Pregunta por el motivo de la venta — no es garantía de nada, pero a veces da pistas útiles.
  • Revisa visualmente el mástil buscando que no esté alabeado (mirando a lo largo desde la pala hacia el cuerpo, como si apuntaras con un rifle) y que los trastes no estén visiblemente desgastados.

Errores comunes que puedes evitar

  • Comprar la guitarra más barata posible «para probar». Las guitarras extremadamente económicas (muy por debajo de las gamas de iniciación reconocidas) suelen tener problemas de afinación y ajuste que hacen que suenen mal incluso cuando se tocan bien — y eso desmotiva mucho más rápido que cualquier otra cosa. Yo mismo pasé por esto, y es un error fácil de evitar sabiendo qué buscar. Bastante difícil es empezar a tocar este instrumento como para ponerte trabas extra.
  • Sobre-invertir «por si acaso le gusta mucho». El extremo contrario tampoco ayuda: gastar en una guitarra de gama alta antes de saber si vas a mantener la constancia añade presión innecesaria y no mejora tu aprendizaje en las primeras semanas. Empezar con una guitarra muy cara no te aporta ventajas visibles en comparación con otra más económica, pero duele mucho más si se queda «aparcada» porque el niño ya no quiere tocar…
  • Dejarse llevar solo por la estética. Un acabado bonito no garantiza que la guitarra sea cómoda o esté bien construida. Es un factor válido, pero nunca el único.
  • No preguntar a alguien con experiencia real. Si conoces a alguien que toque, aunque sea de forma amateur, pídele que te acompañe o que revise tu elección antes de comprar — un par de minutos de su tiempo puede ahorrarte un error de varios cientos de euros.
  • Ignorar las clases o recursos de aprendizaje hasta «tener ya la guitarra perfecta». El instrumento es solo una parte de la ecuación — tener claro cómo vas a aprender (profesor, clases online, tutoriales) desde el primer día ayuda tanto o más que la propia guitarra a mantener la motivación.

Una última cosa, quizá la más importante

Después de tantos años tocando, lo que más he aprendido no tiene que ver con equipo, sino con constancia. La guitarra «perfecta» no existe, y desde luego no es la que va a decidir si aprendes o no. Con una guitarra correcta, bien ajustada, y adecuada a lo que te gusta tocar, lo único que realmente marca la diferencia a partir de ahí eres tú — diez minutos al día, con paciencia y sin compararte con nadie, valen más que cualquier instrumento caro tocado de forma irregular. Y si al final te decantas por una guitarra eléctrica, seguro que te viene bien revisar este otro artículo sobre cómo elegir tu primer amplificador.

Si estás a punto de comprar tu primera guitarra, o la de alguien a quien quieres, ya has dado el paso más difícil: decidirte. Lo demás, con esta guía en la mano, es mucho más sencillo de lo que parece. Suerte, valor… ¡y al toro!

Mi rincón de ensayo en casa, con amplificador, pedalera y guitarras

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *